Jesús
Jesús de Nazareth nos hace una llamada personal a seguirle. Nos invita a un estilo de vida casto, pobre y obediente, en el gozo de una familia religiosa: las Carmelitas Misioneras. Desde nuestra respuesta personal a este llamado, Él ocupa el centro real y afectivo de nuestra vida. Seducidas por su persona, nos comprometemos con su proyecto de vida y salvación: hacer que todos los hombres conozcan y amen la Padre, vivan como hermanos en frtaernidad y proclamen con su vida y palabra el mensaje del Reino, las Bienavneturanzas.
Jesucristo es la fuente y el modelo de toda vida cristiana y religiosa. La consagración religiosa encuentra su razón de ser y su autenticidad en el seguimiento radical de Jesús por amor entonces, nuestra entrega de cada día ha de ser más genuina y auténtica en bien de los mas desprotegidos, de los pobres, de los olvidados, de los explotados, de los que sufren de verdad.
La vida consagrada no es otra cosa que un modo “carismático” de seguir a Jesús como discípulo, de ahí que como discípulas de Jesús, estamos siempre, como María, en actitud contemplativa, permitiendo que Él nos impregne de su amor, de su mensaje, de su Palabra. Y como Marta, salimos presurosas a servir con gozo y generosidad, allí donde "la gloria de Dios nos llame".
Conociendo a Jesús