María
La Carmelita Miisonera, experimenta la presencia de María como Madre y Reina, Maestra en el camino de la virtud y en el seguimiento de Jesús.
Su vida fue un Sí permanente a la voluntad del Padre, un Magnificat constante que invita a la contemplación y a la vivencia profunda del Misterio y la grandeza del Señor.
Su silencio es para la Carmelita Misionera, escuela de oración, porque sólo desde allí, desde el silencio orante, es desde donde se puede escuchar la voz del que gime, del que clama, del que necesita una mano hermana, un servicio generoso, una entrega desinteresada.
Cuando María contempla, admira, se asombra, alaba, se enternece, glorifica, agradece, se ofrece, se entrega: Sale de sí misma. Esta actitud de María es para todos los cristianos y particularmente, para la Carmelita Misionera, un reto a salir de sí mismos y entregarse con generosidad al bien de los otros; es actitud ágil, desprendida, ligera de equipaje, sin más ataduras que las del amor generoso y libre. Como María, la del Sí constante, hasta la cruz, hasta la Pascua, hasta Pentecostés...
| Cantos a la Virgen del Carmen, interpretados por las Carmelitas Descalzas de la Mansión (mp3) |
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Visita: La Virgen María y el Carmelo