Yo os aseguro: si alguno guarda mi Palabra,
no verá la muerte jamás"
Jn. 8,51

Hoy, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen, Hna. Teresa Lopera Lopera de la Encarnación, ha celebrado la pascua definitiva; subió al cielo de manos de María, a los 86 años de edad y 60 de vida consagrada como Carmelita Misionera. Profesó el día 28 de enero de 1951. Teresa de la Encarnación, como ella se solía firmar, nació el día 14 de octubre de 1924, en el municipio de Jericó (Antioquia).
Compartió su vida y misión en las comunidades de la Clínica Soma-Medellín, San Juan del Cesar, Frontino, Sopetrán, Medellín-Casa provincial, Santa Bárbara, Turbo, Segovia, San Antonio de Prado, Santa Sofía y Monte Carmelo, donde pasó los últimos cinco años de su vida.
Durante su vida apostólica se desempeñó como educadora y de manera especial como enfermera y administradora de servicios generales, en una palabra siendo testimonio para el personal con quien trabajaba. Las hermanas la describen: como una vasija de barro en manos del Señor, que vivía en alegría, paz, serenidad, amor y disponibilidad su vocación; contagiaba con su sonrisa y dinamismo.
Se manifestó como, una hermana que servía, desde lo que ella era; como consagrada, dejó huellas de Jesús por sus valores humanos y cristianos. Una mujer que amó a la Iglesia, la Congregación, la Provincia y a su familia. Ocupó un puesto especial en su vida, la oración por los sacerdotes.
Las veces que estuvo hospitalizada, fue testimonio para los médicos y enfermeras, quienes expresaban: qué mirada de paz refleja siempre esta hermana; nunca la veo con cara triste a pesar de su enfermedad, que hermana tan alegre, tranquila, agradecida, es muy buena paciente.
Hna. Teresa, murió a las 5:20 de la mañana, el día 15 de agosto de 2011, a causa de una bronconeumonía severa, que la aquejaba desde la noche del viernes pasado. El funeral tuvo lugar en la Capilla de la Casa Provincial “Francisco Palau”. Presidió la Eucaristía el P. Nelson Méndez Fúquene de la Divina Redención. Participaron las hermanas, familiares, y amigos. Las cenizas se depositaron en la Capilla de “La Resurrección”, en “Coimbra”, La Estrella, el día 16 de agosto, después de la celebración de la Eucaristía.
Teresa, Nuestra Madre del Carmelo, te ayudó a subir al cielo, para que Dios te dé la recompensa de los elegidos. Te fuiste en el cuerpo, pero tu espíritu vive entre nosotras, porque desde la oración, la vida fraterna y misionera, supiste dar lo mejor, como consagrada, como Carmelita Misionera, fuiste signo de esperanza, para todos los que te conocimos y compartimos contigo.